Video Gaming PIMU

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Pregunta: ecientemente leí que la Organización Mundial de la Salud añadió el trastorno por videojuegos como un diagnóstico de salud mental a su Clasificación Internacional de Enfermedades y estoy preocupada por la forma de jugar de mi hijo. Tan pronto como llega a casa después de la escuela, se pone a jugar en línea con sus amigos del Internet hasta que debemos forzarlo a cenar, después regresa a jugar y tenemos otra batalla para lograr que se vaya a dormir. Este comportamiento solo ha ocurrido durante los últimos tres meses, pero ya bajaron sus calificaciones y he notado que se junta con menos amigos de la escuela. ¿Cree que mi hijo tenga un trastorno por videojuegos? De ser así, ¿necesita desintoxicarse como un adicto?

~ Disorder or Disrespect, Georgia

Respuesta: Querido/a Disorder:

El reconocimiento que hace la Organización Mundial de la Salud (OMS) del trastorno por videojuegos es un primer paso muy importante para que la comunidad clínica admita que mucha gente hace un uso inadecuado de los medios de comunicación, para que la ciencia que estudia la biología de la conducta pueda abordar este inesperado problema de salud en la era digital. Aún hay mucho trabajo por hacer pero este diagnóstico formal permitirá que varias opciones de tratamiento se desarrollen y sean accesibles para más jóvenes que tienen problemas con su uso de los medios interactivos.

Al nombrarlo “trastorno por videojuegos”, la OMS avanza en el cuidado clínico, ya que se aleja del término “trastorno de adicción al internet”, el cual se estableció en China en el 2008 y se utilizó en Corea del Sur, donde el gobierno lo consideró una crisis de salud pública, al estimar que afecta a un 10 % de los adolescentes. Mientras que el término “adicción” capta la atención pública, en la práctica clínica hemos descubierto que puede resultar contraproducente. En la comunidad médica, se ha gastado mucha energía en discutir, pero no en resolver, si los comportamientos fuera de control como el uso del internet o el sexo deben llamarse “adicciones”. Entre el público, la palabra “adicción” se utiliza como una broma: “Soy adicta a las compras”; o peor, se ha estigmatizado profundamente, al hacer que pensemos en alcohólicos o drogadictos de los barrios bajos cuando escuchamos esa palabra. Los padres de niños y adolescentes que, como tu hijo, tienen problemas para controlar la cantidad de tiempo que pasan utilizando los medios de comunicación, no ven a sus hijos de la misma forma que verían a un adicto y, por consiguiente, postergan buscar ayuda para sus hijos.

Afortunadamente, la Clínica para desórdenes relacionados con los medios interactivos y el internet (por sus siglas en inglés CIMAID) y el Centro de medios de comunicación y salud infantil (por sus siglas en inglés CMCH) del Boston Children’s Hospital han estado evaluando y tratando esta condición clínica por más de cinco años. Mientras que es bueno que la OMS cree una conciencia global, nos preocupa que decir “trastorno por videojuegos” no sea suficientemente amplio para describir lo que vemos en los jóvenes que vienen a nuestra clínica. No solo estamos detectando problemas con el uso de los videojuegos, sino también con las redes sociales, la pornografía y, lo que llamamos, “consumo excesivo de información”, que abarca búsquedas en internet sin fin y ver videos cortos, memes, hipervínculos, wikis y otros hoyos negros en el internet.
Nuestra experiencia clínica e investigaciones muestran que el problema no es un dispositivo o actividad específicos, sino la interactividad que los atrae, los mantiene enganchados e inmersos al punto de perder la noción del tiempo y del lugar. Ya que observamos una diversidad de comportamientos interactivos disfuncionales que no son específicos de un dispositivo o aplicación, hemos descubierto que el uso problemático de los medios interactivos (por sus siglas en inglés: PIMU) es la descripción más acertada, completa y clínicamente efectiva de lo que están experimentando los jóvenes como tu hijo.
Estás haciendo lo correcto al buscar respuestas y ayuda para tu hijo ahora que está teniendo dificultades y alterando la vida familiar. Mientras que el conservativo marco de tiempo de 12 meses para detectar el trastorno por videojuegos indicado por la OMS está diseñado para evitar hacer un diagnóstico temprano en los jóvenes, un año con un uso problemático de los medios interactivos (PIMU) puede causar un daño significativo a los jóvenes en su desempeño académico, en sus relaciones con familia y amigos y a su salud física, como lo has descubierto. Entre más pronto se atienda a jóvenes con un uso problemático de los medios interactivos (PIMU), más fácil y rápida será su recuperación.
Hemos descubierto que muchos de los jóvenes que acuden a nosotros por PIMU, también lidian con otras condiciones subyacentes tales como Trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH), ansiedad, depresión u otros diagnósticos psicológicos establecidos que pueden ser subclínicos (no detectados) dentro de sus vidas diarias, pero se revelaron en el entorno de los medios interactivos (tales como videojuegos), el cual les brindó distracción, dominio o “automedicación”. Cuando tratamos la condición subyacente del joven, junto con terapia conductual por PIMU, normalmente tienen buenos resultados. Te recomiendo que hables con el médico de cabecera de tu hijo, con un psicólogo de niños o con un consejero escolar para encontrar a un profesional de la salud que se sienta seguro y competente para tratar su PIMU.

Aquí hay información adicional para ayudarte a empezar.

Disfruten los medios de comunicación y utilícenlos sabiamente.
~El mediatra

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